lunes, 30 de noviembre de 2009

CASTROS DE TROÑA Y VIGO: DOS MODELOS DISTINTOS DE HABITAT CASTREÑO (XVI)


CONCLUSIONES SOBRE LOS CASTROS DE TROÑA Y VIGO
Destaca el distinto marco cronológico de ambos castros, por una parte el castro de Troña que va del VI-V antes de Jesucristo y que abarca todo el desarrollo de la cultura castreña. En el se pueden documentar las distintas fases de ocupación del mismo. Vemos pues cómo la cultura castreña tiene sus más profundas raíces en el final de la Edad del Bronce gallego. Esta etapa viene definida por cabañas realizadas con materias vegetales y de planta circular o elíptica, junto a estas se localizan restos cerámicos de apariencia muy tosca A continuación desaparecen, mayoritariamente, las construcciones con materias vegetales y se realizan las viviendas con piedras de tamaño pequeño o mediano y colocados mediante mampostería fijada con argamasa, de igual modo ocurre con la muralla que rodea el recinto. Se ve, además, cómo el castro a medida que avanza en el tiempo se va ampliando sucesivamente hacia sus laderas, realizándose para ello nuevos aterrazamientos, los cuales están fechados a partir de finales del siglo II a. C. y principios del I a. C.
Ya pasándonos al castro de Vigo, vemos que se trata de un castro fuertemente romanizado, tal y como lo demuestra la gran cantidad de materiales romanos allí localizados, además de contar con la presencia de construcciones que tipologicamente hay que considerar como pertenecientes a la cultura romana o galaico-romana. Los vestigios más antiguos del Castro de Vigo, nos vienen ciados por un fondo de cabaña excavado en roca y que conserva varios huecos de poste, su cronología se situaría en tomo al siglo II a. C, fecha que nos viene dada por la presencia de cerámica de importación campaniense. La parte alta del castro se halla arrasada y con ella las posibilidades de documentar una ocupación anterior al siglo II a. C.
Una de las conclusiones que podemos señalar del castro de Vigo, es su marcado carácter de enclave comercial, por donde entran gran cantidad de mercancías, las cuales serán distribuidas a otros puntos del noroeste peninsular.
En lo que sí coinciden ambos yacimientos es su vinculación con las tareas agrícolas, pues en el estudio de su ubicación en el entorno geográfico en que se asientan, observamos que ambos están rodeados de amplias zonas de cultivo y en dichos castros se han localizado tanto herramientas de labranza y molienda como vemos que en los análisis polínicos realizados nos apuntan hacia una actividad campesina intensa.
Con el fin del castro de Vigo, se gesta el núcleo principal de lo que podemos denominar el "Vicus Helenii" que estaría jalonado a ambos lados por diferentes villas-factorías, trasladándose para ello los habitantes del castro a estas nuevas zonas de ocupación que podríamos fechar en torno al siglo III-IV d. C.
En cuanto al castro de Troña, con su final, fechado hacia finales del siglo I d. C, debido a que no se han realizado las prospecciones arqueológicas intensivas oportunas en el área geográfica que rodea el yacimiento en 15 km. a la redonda, no podemos apuntar hacia donde se desplazarían los habitantes del castro una vez este es abandonado de forma pacífica.
Comentario a las imágenes: En la fotografía superior, tenemos la gran vivienda de planta elíptica del castro de Troña. Poseía dos hogares, un “cenicero”, se pudo documentar que sus paredes interiores poseían un enlucido de tonalidad amarillenta, y estaba cerca del aljibe o fuente que existe en la zona y un perfecto enlosado la cerca por uno de sus lados…Su datación la podemos situarla hacia principios del siglo I después de Jesucristo. Y en la fotografía siguiente, vemos la vivienda de planta cuadrada del castro de Vigo, que poseía un hogar en el centro y su cubierta era de teja romana. Su datación hacia mediados del siglo I después de Jesucristo. Como puede darse uno, para una cronología semejante, dos tipos de construcciones diferentes. Este es uno de las muchas diferencias entre uno y el otro castro que hemos analizado, sin atender a sus materiales arqueológicos, por ejemplo.